Un final con mal sabor de boca

23 enero 2009 at 11:46 (Reallity Shows, Televisión)


Después de cuatro meses de encierro y una gran controversia, Gran Hermano cerró su famosa casa de Guadalix con un ganador: Iván Madrazo, modelo cántabro afincado a Zaragoza, que se llevó los 300.000€ que ofrece Telecinco al favorito del público.

Yo no recordaba una edición que pudiera engancharme tanto y que, a la vez, me repugnara tanto. Todo el mundo lo dice: ‘han ganado los malos’. Pues sí, ha ganado un cántabro con una absoluta diarrea mental que ha podido ponerse al público a su favor gracias a una excelente demaogia barata (debe ser que con la crisis estamos acostumbrados a conformarnos con cualquier cosa) y una chica de 1’29m de una “admirable autoestima”. Vamos a ver, ¿”admirable autoestima”? ¿Desde cuándo ser más chula que un ocho y no tener respeto por nada ni por nadie es quererse tanto a uno mismo? Ahora también me gustaría recordar ese momento (y que si encuentro en Youtube colgaré en esta entrada) en que Almudena le dijo a Lizz: ‘Yo tengo mejor culo que tú’. Por favor, ¡llamad a las cosas por su nombre! ¿Alguien se ha enterado de la diferencia entre autoestima y autoengaño?

Pues bien, como en este concurso no se libra ni el gato, hablemos de ‘Súpermercedes‘, Mercedes Milà, que a parte de llevar trajes regionales (lo más mal diseñados posible), ha portado una mala leche y un partidismo bestial. Yo estaba esperando, incluso, a que saliera del plató el día de la final para ponerse de alfombra allí por donde pasara Iván. Luego nos dice que no es partidista y la gente la defiende… Y no me extraña, en este país de pandereta.

En fin, que sí, que veré Gran Hermano 11, pero no contéis con mis aplausos.

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